Cómo enfrenté este primer momento y salí airosa en él.


Ya con varios entrenamientos realizados, objetivos personales superados, y según mi criterio, con experiencia suficiente, llegó el momento de dar el salto a una carrera oficial.
Iniciar esta aventura fue entrar a un mundo nuevo, sin saber siquiera en dónde hacer la inscripción, pero como en tantas otras cosas, la intuición guío mis pasos y de a uno, se fueron cumpliendo.
La primera carrera oficial tuvo lugar en la Cinta Costera en Ciudad de Panamá, sobre las 7 de la noche, la Sportline Night Runners, el 23 de marzo del 2013…
¡Tanta emoción amarrada a un par de zapatillas!
Dentro de mis deseos estaba el de portar mi tricolor, aún con infinita gratitud por la patria que me acogió, la tierra que me vio nacer continuaba siendo mi motor y su bandera, mi escudo protector.
Buscando en un lugar y otro logré conseguir las cintas amarilla, azul y roja, y un modisto, entendiendo mi sentimiento, las cosió en mi camiseta.
Ahora la inscripción, los ajustes de última hora, y las preguntas, ¿Me hidrate suficiente? ¿Me sentará bien el almuerzo? ¿Cómo llego a la línea de salida? ¡Qué nervios!
Con toda la expectativa, sin conocer prácticamente a ningún otro corredor, sin saber en dónde ubicarme dentro de un grupo tan numeroso y ¡en la noche cuando me enredo un poco!
Pues nada, se llegó el día y allí estaba yo, no pasó por mi mente que podría tener tantos momentos como este, en donde la emoción es siempre nueva, los nervios se tensan, las lágrimas afloran.
Entre zumba, luces y gritos se dio la salida, sin reloj (ni sabía de ello), salí tras otros más y, al igual que ellos, con la única ilusión de volver a cruzar esa línea en el sentido contrario.

Monumento a Vasco Núñez de Balboa
Paso a paso, cinco kilooooometros, me agarro la sed, el afán, llegué al hermoso monumento a Vasco Núñez de Balboa, tan cerca que siempre estaba, y en esa noche, tan lejos que lo sentía. Dele y dele, llegué a los 2.5 km y la vuelta
¿En dónde estaba Balboa de nuevo? Corrí hasta verlo, corrí hasta adelantarlo, corrí hasta que llegué a un punto que decía…META.

Deja un comentario